Prima, suma asegurada, franquicia y deducible: el diccionario que todo asegurado necesita

Fecha de publicacion: 29/Junio/2026

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Micaela Tissieres - La Chica del Seguro

Glosario ilustrado con íconos de prima, suma asegurada, franquicia y deducible

Cuatro palabras que aparecen en cada póliza y que casi nadie explica bien. Acá las vas a entender de una vez, con ejemplos que se aplican a tu seguro real.

Hay palabras que usamos todo el tiempo en el mundo del seguro dando por sentado que todos las entienden igual. No es así. Prima, suma asegurada, franquicia y deducible son cuatro términos que aparecen en cualquier póliza, en cualquier ramo, y que definen literalmente cuánto pagás, cuánto podés cobrar y en qué condiciones. Si alguna vez asentiste en una reunión con tu asesor sin entender del todo de qué hablaba, este artículo es para vos.

Prima: lo que pagás por estar protegido

La prima es el monto que el tomador paga a la aseguradora a cambio de la cobertura. No es “la cuota”, aunque en el lenguaje cotidiano mucha gente la llame así: es el precio del riesgo que la aseguradora acepta asumir. La prima se calcula en base a variables como la suma asegurada, el perfil de riesgo del asegurado, la franquicia elegida y las condiciones específicas de cada póliza.

Un error común es elegir un seguro solo mirando la prima más baja, sin analizar qué suma asegurada y qué franquicia trae asociadas. Spoiler: casi siempre esa prima baja esconde una cobertura más limitada.

Suma asegurada: el límite máximo de tu cobertura

La suma asegurada es el valor máximo que la aseguradora se compromete a pagar en caso de siniestro. Es un número que vos, como tomador, definís al contratar (dentro de ciertos parámetros), y que debería reflejar el valor real de lo que estás protegiendo.

Acá aparece un fenómeno que en la industria llamamos infra-seguridad: sumas aseguradas desactualizadas respecto al valor real del bien o de las necesidades familiares. Si tu casa vale hoy el doble de lo que valía cuando contrataste el seguro y nunca actualizaste la suma asegurada, en caso de siniestro vas a cobrar por un valor que ya no representa tu patrimonio actual.

Franquicia: la parte del siniestro que asumís vos

La franquicia es el monto o porcentaje del siniestro que queda a cargo del asegurado antes de que la aseguradora empiece a responder. Existen distintos tipos: franquicia fija (un monto determinado) y franquicia variable (un porcentaje del siniestro, con un mínimo y un máximo).

La franquicia cumple una función técnica importante: evita que la aseguradora tenga que gestionar siniestros de montos ínfimos, y le da al asegurado un incentivo para cuidar el bien asegurado. Cuanto más alta es la franquicia que elegís, más baja suele ser tu prima, pero mayor es tu exposición económica en cada evento.

Deducible: el primo cercano de la franquicia

En el mercado argentino, “deducible” y “franquicia” se usan muchas veces como sinónimos, aunque en sentido estricto el deducible suele referirse a un monto fijo que se resta directamente de la indemnización, mientras que la franquicia puede tener una lógica más amplia según el ramo. Lo importante, más allá del nombre técnico exacto, es que ambos conceptos representan lo mismo desde tu bolsillo: una porción del siniestro que no te cubre la aseguradora.

Mi recomendación es simple: no te quedes con el nombre, pedile siempre a tu PAS que te traduzca el número exacto en pesos (o en la moneda de tu póliza) que vas a tener que afrontar vos en caso de siniestro.

Cómo se relacionan estos cuatro conceptos entre sí

Estos términos no funcionan de manera aislada, son parte de una misma ecuación. Una suma asegurada más alta generalmente implica una prima más alta. Una franquicia más alta generalmente reduce la prima. El equilibrio entre estas variables es, en definitiva, tu estrategia de gestión de riesgo: cuánto estás dispuesto a pagar de manera recurrente (prima) a cambio de cuánto estás dispuesto a asumir vos mismo en caso de siniestro (franquicia o deducible), para proteger un valor determinado (suma asegurada).

No existe una combinación “correcta” universal. Existe la combinación correcta para tu situación patrimonial y tu tolerancia al riesgo, y esa conversación merece más de cinco minutos con quien te vende la póliza.

Entender estas cuatro palabras no te convierte en experto en seguros, pero te saca del lugar de firmar a ciegas. Prima, suma asegurada, franquicia y deducible son el esqueleto de cualquier póliza: si los entendés, podés hacer las preguntas correctas antes de firmar, no después de un siniestro.

Si este glosario te aclaró algo que nunca te habían explicado bien, compartilo. Cuanta más gente entienda estos términos, menos sorpresas desagradables va a haber en el mercado.

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